21 febrero, 2019, Jue

El Pufo de la Fuensanta.

 

Como todo el mundo sabe en Cuenca, en 2010 se cambió la orientación del campo de fútbol de la Fuensanta, propiedad municipal, y se aprovechó para ampliarlo y hacer unas nuevas instalaciones. No habrá conquense que no reconozca que el campo está sobredimensionado. Pero eso no es lo peor.

Para ampliar el campo y girarlo, hubo que ocupar unos terrenos que estaban en la parte trasera, en el descampado de detrás. Esos terrenos no eran municipales. Eran propiedad privada. Por tanto, había que pagar por ellos. Como bien explica nuestro concejal Pablo García Rubio, de haber cumplido con el Plan General de Ordenación Urbana, a las y los propietarios de esos terrenos les podríamos haber dado unos terrenos justo en frente, en Buenavista, antes de que se construyera todo ese barrio. Así, el Ayuntamiento hubiera obtenido gratis el descampado de detrás de la Fuensanta.

Pero no se hizo así. Se prefirió vender la parte del Ayuntamiento a Aurelio González. Y sí, decimos el nombre porque después la portavoz del PSOE exigía muy enfadada que dijéramos el nombre del “amiguito constructor”. No lo pudimos decir, porque no nos lo permitió el Alcalde.

Queda claro cómo funciona el urbanismo en Cuenca: la élite política que, para consolidarse, se apoya y retroalimenta con la élite empresarial, que en este caso son unos constructores muy determinados. Se constituye así la oligarquía, con base urbanística, que ha llevado a Cuenca a la ruina.

El colmo llega cuando entre 2006 y 2010 se ocupan los terrenos, sin pagar por ellos, ni expropiarlos ni nada. Se hizo la obra, sin ser los terrenos del Ayuntamiento. Y ahora el juzgado nos condena a pagar, con intereses.

Y nadie exige responsabilidades a nadie. En esta ocasión, 1’2 millones de euros, que ya hemos tenido que pagar, por no haber expropiado los terrenos como debía hacerse.

Dinos lo que opinas

Tu dirección de email no será publicada.