6 diciembre, 2019, Vie

Manifiesto de la concentración contra la Violencia Machista 5-8-2019

Revisando la prensa de los últimos 15 días nos encontramos con los siguientes hechos:

  • Cuatro detenidos por una agresión sexual a una joven de 17 años en Manresa.
  • También en Manresa: la Audiencia de Barcelona juzga a seis hombres por violar por turnos a una menor en octubre de 2016.
  • Hombre de 51 años apuñala en la calle a su mujer en Elche, Alicante.
  • Hombre de 61 años asesina a su mujer en Calp, Alicante.
  • Hombre de 50 años apuñala a su ex pareja en Vilalba (Lugo), por cierto, tenía una orden de alejamiento.
  • Además un juez ha sido detenido por violencia de género hacia su pareja.
  • Asesinato de un niño de 10 años a manos de su padre en Murcia.
  • Hombre de 50 años asesina a su mujer en Terrasa (Barcelona).
  • Hombre de 42 años apuñala a su novia en Gelves, Sevilla. La joven se encuentra en coma inducido.
  • La inmunidad diplomática evita la detención del cónsul de Egipto en Madrid por violencia machista.
  • Hombre de 56 años asesina a su mujer en Escalante, Cantabria.

En relación al niños asesinado por su padre, quiero recordar que el Pacto de Estado contra la Violencia de Género contempla que la custodia compartida en ningún caso se imponga en casos de violencia de género así como el «carácter imperativo de la suspensión del régimen de visitas en todos los casos en los que el menor hubiera presenciado, sufrido o convivido con manifestaciones de violencia.

Por lo tanto, tenemos un pacto muy bonito en el papel pero que, ya no es que sea insuficiente, es que ni se cumple.

Además, seguimos asistiendo horrorizadas al asesinato de mujeres a las que se supone que el sistema estaba protegiendo.

Hoy quiero acordarme de Marina Okarinska, asesinada junto a Laura del Hoyo, va a hacer ahora 4 años. A Marina se la ha juzgado, por no denunciar, como si hacerlo la hubiese protegido, por ir acompañada por su amiga Laura, como si ella hubiese sabido lo que iba a pasar, por no contar lo que estaba pasando, como si la sociedad estuviese preparada para ello, y por mil razones más que lo único que consiguen es dejar en evidencia a una sociedad machista, patriarcal y hasta racista. Porque Marina era inmigrante, era ucraniana.

Cuando un hombre asesina a una mujer, desde fuera nos convertimos en observadoras y rápidamente olvidamos la noticia. Sin embargo las familias, los amigos, no pueden olvidar, no pueden tener paz, llegan las culpas, el preguntarse qué es lo que no se supo ver, el intentar dar marcha atrás.

Desde hace 4 años agosto está asociado a la búsqueda de Marina y su amiga Laura a contrarreloj, de ver señales donde no las había, de caminos que ya nunca se podrán hacer en solitario, del sonido del helicóptero buscando, de una ciudad sobrecogida

Por todo ello, familia y amigues de Marina nos negamos a que caiga en el olvido o se la recuerde con la sombra de la culpa. Marina fue tan inocente como cualquiera de las mujeres que sufren violencia machista. Sólo hay un culpable: el maltratador, el asesino. Que Cuenca no olvide su nombre: Sergio Morate Garcés.

CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA TOLERANCIA CERO

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